Edición digital - Corrientes Sábado 10 de Agosto del 2002 OPINION
"Cosecharás tu siembra"
Oscar E. de Castro

Ante todo aclaro que mi condición de ateo me induce la necesidad de acotar que uso la cita del título sólo en su carácter de adecuada síntesis de lo que quiero plasmar en estas líneas, sin otras connotaciones.

La bancarización obligatoria y su partícipe necesario, el "corralito financiero", pergeñados hacia fines del 2001, mostraron descaradamente a la población dónde estaba el real poder del sistema vigente que, remarco, no tiene ideología como se pretende aseverar en los medios atribuyéndoles un origen pseudo liberal. Esto es solo corrupción y descarada.

Se hizo una vez más evidente la vigencia de la mafia imperante en el propio Congreso Nacional y en todo el aparato instituido, que no duda en ejecutar por un diezmo los designios del poder real -el financiero para el caso- aunque configuren estafas.

Se insiste, para lectura de desprevenidos, en machacar que no hay país sin aparato financiero, cuando lo central es que no hay país sin aparato productivo, ya que el primero no debería ser el "ombligo del mundo" sino simplemente una herramienta adecuada y funcional al segundo.

El aparato productivo de nuestro país está hoy decadente y exánime, en manos justamente del poder financiero y sus cómplices encaramados en el poder formal y atados a su silla.

Es la producción la que recuperará al país, y no los servicios, sean éstos del tipo que fueren. Es más, no hay servicios como origen sino que éstos sólo se incorporan como valor agregado al producto (bulón, naranja, máquina) que es el verdadero y genuino origen de la riqueza.

Hoy resulta que los bancos hasta van eliminando la antes prometida gratuidad de las cuentas obligadas por la legislación. Eso sí, los depósitos a la vista siguen sin generar intereses, y pretenden que sea legítimo. Lector: vaya Ud. a un banco y propóngales invertir la cosa; dígales que le den dinero sin intereses y que Ud. se lo va a cuidar por "un pequeño cargo" por el servicio ofrecido. Eso sí, prepárese, cuando menos, para escuchar una sonora carcajada, ya que así comprobará cómo, con sólo invertir los sujetos, su dinero sólo vale mientras esté en manos de ellos.

Que el "corralito" es una estafa ya lo saben todos, pero más aún lo es la bancarización obligada, que debe ser eliminada por exigencia de la gente. Los bancos tienen que ganarse el favor de los depositantes merced a su buena atención y sin "vacas atadas", como corresponde a un mercado mínimamente serio.

Menos mal que la gente ha comenzado a reaccionar y busca otras alternativas para sus magros ahorros -los que aún los tienen- haciendo "pito catalán" a sus victimarios que ahora comprueban, por la vía difícil, que había sido que la ley de gravedad no puede ser derogada aunque les convenga a ellos y sus cómplices del aparato legislativo. La escupida hacia arriba, tarde o temprano, cae.

Falta que alguien salte diciendo que soy muy duro juzgando a los legisladores ya que fueron engañados por el lobby financiero. Si fuera así, significaría que los legisladores -cuando menos- no están a la altura del poder investido. En tal caso no necesito una sarta de estúpidos legislando.

     
     
   
Otros títulos
   
     
   

"Cosecharás tu siembra"

Oscar E. de Castro

     
   
   

 

   

¿Qué estamos haciendo para que se vayan todos?

María Victoria Velilla

   

 


     
   

¿Por qué a nosotros no?

Francisco Villalba